¿Por qué podrías necesitar otras inversiones aunque ya tengas un ETF de mercado amplio?

«Ya he comprado un ETF que sigue un índice bursátil amplio y me permite invertir en cientos de empresas. ¿Por qué iba a necesitar otras inversiones?»

Si alguna vez te has hecho esta pregunta, es completamente razonable.

Para muchos inversores a largo plazo, los fondos cotizados (ETF) que replican índices bursátiles amplios son una buena herramienta para construir patrimonio.

Sin tener que dedicar demasiado tiempo a seleccionar acciones individuales, puedes participar en el crecimiento del mercado en su conjunto y reducir el riesgo asociado a los problemas de una empresa concreta.

Sin embargo, hay una cuestión importante que a menudo pasa desapercibida:

Compras un ETF para diversificar el riesgo de las empresas individuales. Pero, cuando todo el mercado bursátil cae al mismo tiempo, ¿qué te ayuda a diversificar el riesgo de mercado de tu cartera?

Precisamente por eso es importante comprender el concepto de «correlación» a la hora de distribuir los activos de una cartera.

Una diversificación realmente eficaz no consiste simplemente en tener más productos de inversión, sino en contar con distintas fuentes de rentabilidad.

En este artículo partiremos de dos instrumentos que probablemente ya conoces, los ETF y los bonos, para explicar las diferencias entre correlación positiva, negativa y próxima a cero. También analizaremos por qué incorporar estrategias de inversión con baja correlación respecto al mercado bursátil puede contribuir a mejorar el perfil de riesgo y rentabilidad de toda la cartera.

1. ¿Por qué invertir en cientos de acciones puede no ser suficiente para diversificar?

Imagina que tienes un ETF que replica el índice S&P 500.

Esto significa que tu capital está distribuido entre grandes empresas estadounidenses cotizadas en bolsa, en lugar de estar concentrado en una sola acción.

Esta forma de diversificación tiene ventajas evidentes.

Si una empresa tiene problemas de gestión, presenta resultados financieros por debajo de lo esperado o sufre una fuerte caída en la cotización de sus acciones, el comportamiento de las demás empresas puede compensar parte de las pérdidas.

Pero ¿qué ocurre cuando cae todo el mercado?

Por ejemplo, durante una recesión económica, una crisis financiera, un episodio de inflación descontrolada o una reducción generalizada de la exposición a activos de riesgo por parte de los inversores.

En esas circunstancias, incluso un ETF que reúne acciones de cientos de empresas puede registrar pérdidas importantes, porque el mercado en su conjunto está cayendo.

La razón es sencilla:

Un ETF puede diversificar el riesgo específico de cada empresa, pero no puede eliminar por completo el riesgo sistemático del mercado.

Aunque tengas acciones de muchas empresas distintas, todas siguen expuestas al mismo entorno económico y a determinados factores de mercado comunes.

Es como repartir los huevos entre cientos de cestas diferentes y, después, cargar todas esas cestas en el mismo camión.

El riesgo de perder los huevos porque se estropee una sola cesta disminuye. Sin embargo, si el camión vuelca, todas las cestas pueden verse afectadas al mismo tiempo.
Las acciones de distintas empresas caen junto con el mercado. Un ETF que replica un índice amplio diversifica el riesgo de cada empresa, pero no elimina el riesgo sistemático del mercado.
Un ETF que replica un índice bursátil amplio puede reducir el riesgo específico de cada empresa mediante la inversión en numerosas acciones (escenario A). Sin embargo, cuando cae todo el mercado, el fondo continúa expuesto al riesgo sistemático común (escenario B).

Por eso, la siguiente pregunta sobre la asignación de activos no debería ser «¿Cuántas acciones más puedo comprar?», sino:

Además del mercado bursátil, ¿mi cartera cuenta con otras fuentes de rentabilidad?

2. La verdadera clave de la diversificación es la correlación entre activos

En el ámbito de la inversión, el coeficiente de correlación (Correlation Coefficient) se utiliza para medir la relación lineal entre las variaciones de la rentabilidad de dos activos.

Su valor se sitúa entre -1 y +1.

Correlación positiva: dos activos tienden a subir y bajar juntos

Cuando el coeficiente de correlación se aproxima a +1, significa que las rentabilidades de dos activos tienden a moverse en la misma dirección.

Por ejemplo, dos ETF que replican índices de grandes empresas estadounidenses pueden presentar un comportamiento muy parecido, aunque tengan nombres y gestoras diferentes.

Por tanto, mantener dos ETF con una correlación elevada no implica necesariamente conseguir una mejora significativa de la diversificación.

Correlación negativa: cuando un activo sube, el otro tiende a bajar

Cuando el coeficiente de correlación se aproxima a -1, las rentabilidades de dos activos tienden a moverse en direcciones opuestas.

Cuando uno de ellos presenta un comportamiento desfavorable, el otro puede evolucionar en sentido contrario.

Históricamente, algunas combinaciones de acciones y bonos del Estado han mostrado una correlación negativa en determinadas condiciones de mercado.

Sin embargo, es importante recordar que las acciones y los bonos no siempre presentan una correlación negativa.

Por ejemplo, en un entorno de inflación y tipos de interés que aumentan rápidamente, tanto las acciones como los bonos pueden perder valor al mismo tiempo.

Por eso, la capacidad de los bonos para diversificar el riesgo bursátil depende de las condiciones del mercado.

Correlación cero: no existe una relación lineal clara entre dos activos

Cuando el coeficiente de correlación está próximo a 0, significa que las rentabilidades de dos activos no presentan una relación lineal evidente.

Por ejemplo:
  • Cuando el mercado bursátil sube, una determinada estrategia puede generar ganancias o pérdidas.
  • Cuando el mercado bursátil cae, esa estrategia no tiene por qué acompañar necesariamente la caída.
  • Los resultados de la estrategia pueden depender principalmente de otros factores de mercado o de una lógica de negociación diferente.

Esto no significa que una estrategia con correlación próxima a cero esté libre de pérdidas, ni que vaya a ganar dinero necesariamente cuando caiga el mercado bursátil.

Lo que significa es que:

Las variaciones de su rentabilidad no tienen por qué seguir necesariamente la dirección del mercado bursátil.

Además, un coeficiente de correlación próximo a cero (r ≈ 0) no significa que dos activos sean completamente independientes. Pueden existir relaciones no lineales entre ellos o sufrir pérdidas simultáneas en condiciones extremas de mercado.
Tres diagramas de dispersión de las rentabilidades de dos activos muestran las diferencias entre correlación positiva, negativa y próxima a cero.
Los activos con correlación positiva (r > 0) tienden a moverse en la misma dirección, mientras que los activos con correlación negativa (r < 0) suelen hacerlo en direcciones opuestas. Por su parte, los activos con una correlación próxima a cero (r ≈ 0) no presentan una relación lineal evidente.

Para los inversores que ya tienen una parte importante de su cartera invertida en ETF de índices amplios, estas diferencias en el comportamiento de las rentabilidades pueden resultar especialmente valiosas desde el punto de vista de la asignación de activos.

Al fin y al cabo, el objetivo de la diversificación no es conseguir que todos los activos suban, sino evitar que el comportamiento de todas las inversiones dependa excesivamente de los mismos factores.

3. Si ya tienes bonos, ¿por qué considerar estrategias de baja correlación?

Después de comprender la correlación, quizá te surja otra pregunta:

«Además de los ETF, ya tengo fondos de bonos. ¿No es suficiente?»

Combinar acciones y bonos es, efectivamente, una estrategia clásica de asignación de activos.

Las acciones suelen desempeñar la función de impulsar el crecimiento del patrimonio a largo plazo, mientras que los bonos de elevada calidad crediticia pueden proporcionar ingresos por intereses y ayudar a suavizar las oscilaciones de las acciones en determinadas condiciones de mercado.

Sin embargo, las acciones y los bonos no siempre consiguen compensar sus respectivos riesgos.

Cuando aumenta la inflación, los tipos de interés cambian rápidamente o se deteriora la liquidez del mercado, ambas clases de activos pueden verse sometidas a presión al mismo tiempo.

Esto significa que, aunque tengas ETF de acciones y fondos de bonos, tu cartera puede seguir expuesta a determinados factores de mercado comunes.

Por ese motivo, algunos inversores también estudian otras fuentes de rentabilidad, como:

  • Estrategias neutrales al mercado (Market Neutral): Buscan reducir la sensibilidad de la cartera en su conjunto a la dirección general del mercado.
  • Estrategias de seguimiento de tendencias (Trend Following): Utilizan las tendencias de los precios para determinar la dirección de las operaciones y buscar oportunidades en diferentes mercados.
  • Estrategias de negociación cuantitativa en múltiples mercados: Emplean reglas o modelos estadísticos para identificar oportunidades de negociación en distintos mercados.
  • Otras inversiones alternativas: Incluyen activos o estrategias cuyas fuentes de rentabilidad difieren de las de las acciones y los bonos tradicionales.

Estas estrategias no son necesariamente mejores que los ETF o los bonos. Tampoco todas presentan características de baja correlación.

Merece la pena estudiarlas porque algunas pueden ofrecer oportunidades de rentabilidad distintas de las de las acciones y los bonos, mediante diferentes criterios de negociación, formas de tomar posiciones y fuentes de riesgo.

El objetivo de la asignación de activos no es encontrar un producto de inversión que nunca pierda valor, sino evitar que toda la cartera dependa excesivamente de un único escenario de mercado.

4. ¿Por qué combinar ETF y estrategias de baja correlación puede generar un efecto de 1+1>2?

Este es el concepto más importante del artículo.

El riesgo de una cartera no es simplemente la suma de los riesgos de cada inversión. También depende de la correlación entre los activos que la componen.

Imaginemos dos fuentes de rentabilidad diferentes.

El activo A es un ETF de acciones que replica un índice bursátil amplio, mientras que el activo B es una estrategia de inversión con baja correlación respecto al mercado bursátil.

Si el activo B presenta niveles aceptables de riesgo, costes y rentabilidad esperada, combinarlos en proporciones adecuadas puede reducir la volatilidad del conjunto de la cartera.

¿Por qué?

Porque no tienen por qué subir o bajar al mismo tiempo.

Cuando uno de los activos presenta un comportamiento más débil, el otro puede mantenerse relativamente estable o mostrar un patrón de rentabilidad diferente.

Esta complementariedad es una de las principales razones por las que la diversificación puede resultar beneficiosa.

Un ejemplo numérico sencillo para entender el beneficio de la diversificación

Supongamos que el activo A (un ETF de índice amplio) y el activo B (una estrategia de baja correlación) tienen, cada uno, una volatilidad anualizada del 20 %, mientras que el coeficiente de correlación entre sus rentabilidades durante el mismo periodo es cero (ρ = 0).

Si asignas el 50 % de la cartera a cada activo, la volatilidad anualizada teórica del conjunto puede reducirse aproximadamente al 14,1 %, por debajo del 20 % que presenta cada activo por separado.

Los activos A y B presentan una volatilidad anualizada del 20 % cada uno. Con correlación nula y una asignación del 50/50, la volatilidad teórica de la cartera se reduce aproximadamente al 14,1 %, ilustrando el beneficio de la diversificación.
El gráfico ilustra el efecto de la diversificación mediante evoluciones hipotéticas: aunque los activos A y B terminen el periodo con rentabilidades positivas, ambos pueden experimentar fluctuaciones importantes durante el recorrido. Al combinar inversiones con baja correlación, la cartera puede reducir su volatilidad manteniendo una rentabilidad esperada similar, lo que potencialmente permitiría una evolución más estable del patrimonio.

Esto se conoce como «beneficio de la diversificación» (Diversification Benefit).

No obstante, las curvas de crecimiento del gráfico son únicamente ilustrativas y no representan resultados reales de inversión. Los resultados efectivos dependen de las rentabilidades de los activos, los cambios en la correlación, los porcentajes de asignación, los costes de negociación y otros factores de riesgo. Una asignación con baja correlación tampoco garantiza beneficios.

El efecto 1+1>2 no significa que vayas a obtener mayores beneficios garantizados

La expresión 1+1>2 no significa que invertir en dos activos vaya a duplicar automáticamente tu rentabilidad.

El verdadero objetivo es:

Reducir el riesgo asociado a la volatilidad de la cartera, manteniendo un nivel similar de rentabilidad esperada.

Esto puede mejorar la «rentabilidad ajustada al riesgo» (Risk-Adjusted Return), una forma de evaluar los resultados de una inversión teniendo en cuenta también el riesgo asumido para obtenerlos.

Para los inversores a largo plazo, además de la rentabilidad acumulada, conviene prestar atención a la volatilidad y a la caída máxima del capital (Maximum Drawdown).

Al fin y al cabo, el verdadero reto no consiste únicamente en encontrar inversiones que puedan ser rentables a largo plazo, sino también en mantener un plan de inversión adecuado a tu perfil durante periodos de fuertes oscilaciones del mercado.

5. Si ya tienes ETF de índices amplios, ¿cómo valorar una asignación de baja correlación?

Supongamos que ya has construido una cartera de inversión cuya base son los ETF que replican índices bursátiles amplios.

Confías en las ventajas de invertir en acciones a largo plazo y estás dispuesto a aceptar las oscilaciones habituales del mercado.

En ese caso, incorporar una estrategia de baja correlación no tiene necesariamente como objetivo aumentar la rentabilidad. También puede buscar reducir la dependencia del conjunto de tu cartera respecto al comportamiento del mercado bursátil.

Veamos tres enfoques de asignación de activos que merece la pena comparar.

Asignación A: 100 % en ETF de índices amplios

Sus ventajas son la sencillez, la transparencia y unos costes generalmente reducidos, además de permitirte participar plenamente en la evolución del mercado bursátil que replica el ETF.

La desventaja es que todo el patrimonio queda expuesto principalmente al riesgo del mercado de acciones. Cuando se produce una corrección importante, la cartera también puede registrar una caída significativa.

Asignación B: ETF de índices amplios + bonos

Este enfoque incorpora una clase de activo distinta de las acciones.

Los bonos de elevada calidad crediticia pueden proporcionar ingresos por intereses y ayudar a reducir la volatilidad de la cartera en determinadas circunstancias. Sin embargo, siguen existiendo el riesgo de tipos de interés, el riesgo de crédito y la posibilidad de que las acciones y los bonos caigan al mismo tiempo.

Asignación C: ETF de índices amplios + estrategias cuantitativas de baja correlación

Este enfoque utiliza estrategias de negociación menos dependientes de los movimientos del mercado bursátil para intentar generar otra fuente de rentabilidad.

Si la correlación se mantiene baja y la propia estrategia presenta una relación razonable entre riesgo y rentabilidad, la combinación puede mejorar la eficiencia de la asignación de activos de la cartera.

Sin embargo, las estrategias cuantitativas también implican riesgos de pérdida de capital, fallos en los modelos, problemas de liquidez, uso de apalancamiento y ejecución de operaciones. Aunque históricamente hayan tenido una correlación baja, eso no significa que necesariamente proporcionen protección durante periodos de fuertes turbulencias en los mercados.

Ninguno de estos tres enfoques es absolutamente superior a los demás. Tampoco significa que tengas que elegir exclusivamente entre acciones, bonos y estrategias cuantitativas.

De hecho, los inversores también pueden valorar una combinación de los tres componentes.
Comparación hipotética de la caída máxima de tres carteras: 100 % en ETF de índices amplios −32 %, ETF con bonos −24 % y ETF con estrategias de baja correlación −18 %.
El gráfico utiliza datos hipotéticos para comparar la caída máxima de tres asignaciones: A (100 % en ETF de índices amplios), con −32 %; B (ETF + bonos), con −24 %; y C (ETF + estrategias de baja correlación), con −18 %.

El ejemplo ilustra cómo incorporar distintas fuentes de rentabilidad puede ayudar a reducir la magnitud de las caídas de una cartera. Sin embargo, las cifras del gráfico no representan resultados reales de inversión y la eficacia real debe verificarse mediante datos históricos.

La asignación más adecuada para ti depende de tus objetivos de inversión, tu tolerancia al riesgo, tu horizonte temporal y la función que desempeña cada activo dentro del conjunto de la cartera.

6. ¿Qué papel pueden desempeñar las estrategias de negociación cuantitativa en una cartera de ETF?

Para quienes ya tienen ETF de índices amplios, el siguiente instrumento que merece la pena estudiar no tiene por qué ser otro ETF de acciones.

A veces conviene plantearse una pregunta diferente:

«¿Necesito una fuente de rentabilidad que no dependa de que suba el mercado bursátil?»

Esta es precisamente la perspectiva alternativa de inversión que Mr.Forex quiere presentar mediante sus estrategias de negociación cuantitativa.

Estrategias que no tienen por qué seguir la dirección del mercado

Las estrategias de negociación cuantitativa de Mr.Forex buscan ofrecer fuentes de rentabilidad diferentes de las del mercado bursátil tradicional.

Uno de los indicadores que merece la pena analizar es la correlación histórica entre las rentabilidades de la estrategia y las del mercado bursátil en su conjunto.

Si se comparan datos de rentabilidad correspondientes al mismo periodo y con la misma frecuencia de observación, un coeficiente de correlación próximo a 0 indica que, durante ese intervalo, no existió una relación lineal evidente entre la rentabilidad de la estrategia y la del mercado.

Por tanto, este tipo de estrategias puede presentar características de asignación de activos diferentes de las de los ETF de acciones tradicionales.

Sin embargo, la correlación histórica puede variar según las condiciones del mercado. Aunque en el pasado la relación con el mercado haya sido baja, no existe ninguna garantía de que esa característica se mantenga en el futuro.

No se trata de sustituir los ETF, sino de evaluar cómo pueden complementarse

No creemos que todos los inversores deban abandonar los ETF de índices amplios que ya tienen para pasar íntegramente a la negociación cuantitativa.

Al contrario, los ETF pueden seguir siendo el núcleo de una cartera de inversión a largo plazo, mientras que las estrategias cuantitativas pueden evaluarse como fuentes complementarias de rentabilidad.

Lo que realmente merece la pena comparar no es únicamente cuánto ha ganado una estrategia cuantitativa de forma aislada, sino:

¿Cómo cambia el perfil general de riesgo y rentabilidad cuando añades esa estrategia a tu cartera actual de ETF?

Por ejemplo:
  1. ¿Disminuye la volatilidad de la cartera original?
  2. ¿Se reduce la caída máxima del capital?
  3. ¿Mejora la rentabilidad ajustada al riesgo?
  4. ¿Se mantienen esas mejoras después de tener en cuenta los costes de negociación?

Estas son las preguntas que deberían orientar el análisis de la asignación de activos.

¿Qué datos deberías comprobar antes de invertir?

Al evaluar Mr.Forex o cualquier otra estrategia de negociación cuantitativa, recomendamos no fijarse únicamente en la rentabilidad acumulada.

También es importante analizar conjuntamente:

  • Correlación con el mercado bursátil: El grado de relación histórica entre las rentabilidades de la estrategia y las del mercado de acciones, así como la estabilidad de esa relación en diferentes escenarios de mercado.
  • Caída máxima del capital (Maximum Drawdown): El mayor descenso porcentual histórico registrado desde un máximo del valor liquidativo hasta un mínimo posterior.
  • Rentabilidad ajustada al riesgo: Los resultados obtenidos en relación con el nivel de riesgo asumido.
  • Duración del historial de resultados: Si la estrategia ha atravesado diferentes condiciones de mercado y si existe información suficiente para fundamentar su evaluación.

Si quieres saber si una estrategia cuantitativa de baja correlación puede encajar en tu cartera, puedes empezar por revisar los datos históricos de resultados y riesgo que facilita Mr.Forex antes de tomar cualquier decisión de inversión.

7. Preguntas frecuentes sobre ETF y diversificación de carteras (FAQ)

Pregunta 1: ¿Un ETF de índice amplio no ofrece ya suficiente diversificación?

Un ETF que replica un índice bursátil amplio puede diversificar eficazmente el riesgo asociado a las empresas individuales, pero sigue expuesto a la evolución del mercado de acciones en su conjunto.

Si quieres reducir aún más la dependencia del mercado bursátil, puedes estudiar los bonos u otros activos de baja correlación y valorar si contribuyen a mejorar el perfil general de riesgo de tu cartera.

Pregunta 2: ¿Qué es una inversión con correlación cero?

La correlación cero significa que el coeficiente de correlación entre las rentabilidades de dos activos está próximo a 0, lo que indica que no existe una relación lineal evidente entre sus rentabilidades históricas.

Esto no significa que los activos sean completamente independientes ni que estén exentos del riesgo de sufrir pérdidas.

Pregunta 3: ¿Es mejor la correlación cero que la correlación negativa?

No necesariamente.

Los activos con correlación negativa pueden compensar de forma más directa determinadas oscilaciones del mercado, pero esa relación no siempre es estable.

Por su parte, los activos con correlación próxima a cero pueden ofrecer fuentes de rentabilidad diferentes.

Ambas posibilidades deben evaluarse teniendo en cuenta las rentabilidades, la volatilidad, los costes y los riesgos en condiciones extremas de mercado.

Pregunta 4: ¿Las estrategias cuantitativas siempre tienen correlación cero con el mercado bursátil?

No necesariamente.

La negociación cuantitativa es simplemente un enfoque para realizar operaciones mediante reglas, modelos estadísticos o métodos programados.

Según la estrategia, la correlación con el mercado bursátil puede ser positiva, negativa o baja. Es necesario calcularla a partir de datos reales de resultados.

Pregunta 5: ¿Añadir una estrategia de baja correlación siempre reduce el riesgo de una cartera de ETF?

No necesariamente.

El efecto depende de la volatilidad de la propia estrategia, de su correlación con el ETF, del porcentaje asignado y de las condiciones del mercado.

Si la estrategia presenta un nivel de riesgo demasiado elevado, puede aumentar el riesgo total de la cartera aunque su correlación esté próxima a cero.

Además, reducir la volatilidad en condiciones normales no significa necesariamente evitar pérdidas durante acontecimientos extremos del mercado.

Pregunta 6: Si ya invierto en ETF, ¿me conviene utilizar copy trading con estrategias cuantitativas?

Depende de tu situación financiera personal, de tu tolerancia al riesgo y de tus objetivos de inversión.

La negociación cuantitativa puede ofrecer otras fuentes de rentabilidad, pero el copy trading o la copia de operaciones también implica riesgos de pérdida de capital, diferencias en la ejecución de las órdenes y posibles fallos de la estrategia. Por eso, es importante comprender las condiciones aplicables antes de invertir.

Lo fundamental no es si ya tienes ETF, sino si la nueva estrategia puede complementar de forma razonable tu cartera en su conjunto.

Conclusión: puede que no necesites más ETF, sino distintas fuentes de rentabilidad

Los ETF que replican índices bursátiles amplios siguen siendo una opción razonable para muchos inversores que buscan construir patrimonio a largo plazo.

Sin embargo, comprar acciones de diferentes empresas y construir una cartera verdaderamente diversificada son dos niveles distintos de gestión del riesgo.

El primero consiste en distribuir el riesgo dentro del mercado bursátil. El segundo busca reducir la dependencia de todo el patrimonio respecto a las mismas fuentes de riesgo.

Las acciones, los bonos y las estrategias cuantitativas de baja correlación pueden desempeñar funciones diferentes.

No tienen por qué sustituirse entre sí. Por el contrario, merece la pena evaluar cómo pueden complementarse desde la perspectiva de la cartera en su conjunto.

Una buena asignación de activos no consiste simplemente en preguntarse qué inversión ofrece la mayor rentabilidad, sino en comprender qué combinación de activos te permite perseguir tus objetivos financieros a largo plazo con un nivel de riesgo adecuado para ti.

Si ya tienes ETF de índices amplios, quizá merezca la pena conocer también otros enfoques de inversión cuyos resultados no tienen por qué seguir la dirección del mercado bursátil.

Explora otra fuente de rentabilidad más allá de los ETF

Consulta el historial de resultados, la correlación con el mercado bursátil y los indicadores de riesgo de las estrategias de negociación cuantitativa de Mr.Forex, y valora si pueden complementar tu cartera actual de ETF.



Advertencia sobre riesgos: Este artículo tiene una finalidad exclusivamente educativa y de información financiera general. Su contenido no constituye asesoramiento personalizado en materia de inversión ni garantiza rentabilidades o beneficios. Los datos simulados que se presentan se utilizan únicamente para explicar conceptos y no representan los resultados reales de ninguna estrategia. Los resultados históricos y los coeficientes de correlación no garantizan resultados futuros. La negociación cuantitativa y el copy trading implican riesgos de pérdida del capital invertido. Antes de invertir, asegúrate de comprender plenamente la estrategia, las condiciones de negociación y los costes asociados.